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Historia

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Orígenes

El Australian Terrier desciende de cruces entre varias razas de Terriers introducidas en el continente australiano por los colonos británicos. Se cree que para su creación se utilizaron ejemplares de Dandie Dinmont Terrier, de Cairn Terrier, de Skye Terrier y de Yorkshire Terrier. Originariamente fue criado para cazar conejos y otros roedores más pequeños, para controlar la población de serpientes, para salvaguardar rebaños y hasta fue utilizado como pastor de ovejas.

Este terrier nació en la isla australiana de Tasmania, a partir de cruces entre diferentes perros terrier que habían sido llevados desde Europa. Entre las razas que se piensa dieron origen al terrier australiano, se encuentran: Dandie Dinmont terrier, Yorkshire terrier, Skye terrier y Manchester terrier.

El Origen del Australian Terrier se remonta a principios del s. XIX, cuando las famílias británicas acompañadas de sus terriers viajaban a Australia, donde estos se fueron mezclando con la fauna canina local y otros perros llevados por los colonos como el Dandie Dinmont Terrier y muchos otros más dando origen al Australian Terrier, que empezó a ser reconocido por las sociedades caninas británicas en la década de 1930 en adelante, y por las americanas en 1960.

La mezcla de tantas razas dió lugar a un pool genético grande que podría explicar la poca frecuencia de enfermedades hereditarias en esta raza. Otra explicación plausible es la intensa selección natural a la que se vio sometido el terrier australiano desde sus orígenes, ya que el ambiente rural australiano es duro y hostil.

Sea como fuere, el resultado de los cruces dieron lugar a un perro pequeño pero rudo y resistente, capaz de cazar roedores y serpientes, y de dar la alarma ante la presencia de extraños. A pesar de eso, el carácter que quedó en este terrier es más estable y tranquilo que en otros perros del grupo.

El Australian Terrier o “aussie”, como se le llama familiarmente, es uno de los pocos terriers nacidos fuera del Reino Unido. Desciende de cruces sucesivos, en condiciones y proporciones que hoy resulta muy difícil determinar, entre varias razas de terriers, introducidas en el continente australiano por los colonos británicos.

Un hecho notable, que sin duda se debe más al aislamiento de Australia y a la escasez de ejemplares que a una política deliberada de los criadores, es que, desde que la raza se fijó, no ha recibido más sangre que la de sus genitores originales. La primera aparición Oficial del Australian Terrier se produjo en la exposición de Sidney de 1885 con el mismo nombre que tiene hoy, aunque es muy probable que ya hubiera participado con otras denominaciones, particularmente con la de broken coated terrier, en los dog shows organizados en Australia desde 1864.

El primer club del Australian Terrier se fundó a finales del Siglo XIX en el continente de origen de la raza, y de esta época datan las primeras exportaciones de ejemplares a Estados Unidos (1895) y Gran Bretaña (1906). Pero hubo que esperar hasta 1921 y la promoción de la raza iniciada en Inglaterra por la esposa del ex-gobernador del estado de Victoria, lady Stradbroke, para que se creara el club británico del Australian Terrier y se publicara el estándar de la raza.

Finalmente en 1933 el aussie fue reconocido por el Stud Book del Kennel Club de Londres, y en 1960 fue aceptado por el Kennel Club norteamericano, al tiempo que un club de la raza funcionaba en Nueva York desde 1956. Las razones del largo período de prueba impuesto al Australian Terrier se deben en gran parte a la lejanía de su lugar de nacimiento, y también a una cierta heterogeneidad de los ejemplares que dificultó la definición precisa del tipo.

Hoy en día el terrier australiano es principalmente un perro de compañía, muy apreciado en Australia pero también conocido en diferentes partes del mundo.