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Historia de La Raza Beagle

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Orígenes

Los orígenes del Beagle son difusos pero mayormente se cree que fueron los romanos los que llevaron los antepasados de este perro a Inglaterra para usarlos en la caza de conejos. Se especula que una vez allí se cruzaron varias razas de sabuesos. Fue en el siglo XVI cuando el Beagle se empezó a difundir de verdad por toda Inglaterra y aún, a finales del siglo XIX, existían diversas variedades de Beagle y la raza todavía no estaba fijada.


Los Primeros Perros


Los orígenes de esta raza no están muy claros, pero perros de la talla y características similares al Beagle moderno se remontan hasta la Antigua Grecia.1 Jenofonte (ca. 431 a. C. - 354 a. C.), en su Treatise on Hunting o Cynegeticus menciona a un sabueso que cazaba liebres mediante el olfato y al que se seguía a pie. También se mencionan pequeños sabuesos en las Leyes Forestales de Canuto el Grande, donde se los eximía de la ordenanza que establecía que a todos los perros capaces de acosar a un venado se les debía mutilar una pata. De ser cierto, estas leyes confirmarían que perros del tipo del Beagle existían en Inglaterra antes de 1016, pero es probable que fueran escritas en la Edad Media y se les quisiera dar una percepción de antigüedad y tradición.

En el siglo XI, Guillermo el Conquistador introdujo el talbot en Gran Bretaña. El talbot era un sabueso predominantemente blanco, lento, con la garganta profunda, descendiente del San Huberto que había sido desarrollado en el siglo VIII. En algún momento los talbots ingleses fueron cruzados con galgos para darles un punto suplementario de velocidad. Extinguido ya hace tiempo, el talbot probablemente dio origen al southern hound que, por su parte, se cree que es un antepasado del Beagle moderno.

A partir de la época medieval, el término Beagle se utilizó como nombre genérico para referirse a los sabuesos más pequeños, aunque estos perros se diferenciaran bastante de la raza moderna. Unas razas de perros diminutos tipo Beagle ya se conocían en tiempos Eduardo II y Enrique VII, que tenían jaurías de «Beagles de guante» (glove Beagles), llamados así por su pequeño tamaño, y la reina Isabel I tenía unos perros conocidos como «Beagles de bolsillo» (pocket Beagles), que solo tenían de 20 a 23 cm de altura hasta la cruz, lo bastante pequeños como para poder llevarse en un bolsillo o alforja mientras se montaba a caballo durante una cacería.

Los sabuesos más grandes perseguían y levantaban la presa y después los cazadores soltaban a los perros pequeños para proseguir la persecución por la maleza. Isabel I se refería a estos perros como sus «Beagles cantores» (singing Beagles) y a menudo entretenía a los invitados a su mesa real dejando a sus «Beagle de bolsillo» dar cabriolas entre los platos y tazas.

Fuentes del siglo XIX se refieren a estas razas indistintamente y es posible que ambos nombres se refieran a la misma pequeña raza.

En el libro de 1866 de George Jesse Researches into the History of the British Dog, el poeta y escritor de principios del siglo XVII Gervase Markham es citado refiriéndose al Beagle como lo bastante pequeño como para sentarse en la mano de un hombre. Los estándares para el Beagle de bolsillo se establecieron en 1901; esta línea genética está extinguida en la actualidad, aunque algunos criadores modernos han intentado recrearla.


La Raza en el Siglo XVIII


En el siglo XVIII se habían desarrollado dos razas para cazar liebres y conejos: el southern hound y el north country Beagle (o northern hound). El southern hound, un perro alto y robusto con una cabeza cuadrada y orejas largas y suaves, era común desde el sur del río Trent y probablemente estaba estrechamente relacionado con el talbot; aunque lento, tenía resistencia y un excelente olfato. El north country Beagle, posiblemente un cruce de una rama de la estirpe del talbot y un galgo, fue criado principalmente en Yorkshire y era común en los condados del norte. Era más pequeño que el del sur, menos corpulento y con un hocico más puntiagudo; era más rápido que su equivalente del sur, pero sus capacidades olfativas estaban menos desarrolladas.

Cuando la caza del zorro se hizo cada vez más popular, los ejemplares de ambos tipos de sabuesos disminuyeron. Los perros del tipo del Beagle fueron cruzados con razas más grandes, como los sabuesos cazadores de venados, para producir el foxhound moderno. Las variedades de perros del tamaño del Beagle estuvieron cerca de la extinción pero algunos agricultores del sur de Inglaterra aseguraron la supervivencia de las razas prototipo manteniendo pequeños grupos para la caza de conejos.


Desarrollo de la raza moderna


El reverendo Phillip Honeywood estableció un criadero de Beagles en Essex en los años 1830 y se cree que este grupo constituyó la base para la formación de la raza Beagle moderna. Aunque no existen registros con los detalles del linaje de esta perrada, se cree tanto los southern hound como los north country Beagle estaban fuertemente representados; el veterinario británico William Youatt sospechaba que el harrier constituía una buena parte de la herencia genética del Beagle, opinión compartida por otros estudiosos en la actualidad.

Los Beagles de Honeywood eran pequeños, con una altura hasta la cruz de unos 25 cm y, según escribió John Mills en su The Sportsman's Library (1845), de color blanco puro. El príncipe Alberto, esposo de la reina Victoria, y Lord Winterton también tenían jaurías de Beagles en esa época, y el favor real sin duda ayudó al incremento del interés hacia esta raza, aunque el grupo de Honeywood estaba considerado como el más refinado de los tres.

Aunque se la atribuye el desarrollo de la raza moderna, Honeywood se concentró en la cría de perros para la caza y dejó en manos de Thomas Johnson refinar la cría para producir perros que fueran cazadores tanto atractivos como capaces. Se desarrollaron dos variedades: la de pelaje áspero y la de pelaje liso. El Beagle de pelaje áspero sobrevivió hasta principios del siglo XX (hay incluso registro de su aparición en un espectáculo de perros en 1969), pero esta variedad está extinguida en la actualidad, probablemente absorbido en el linaje genético estándar del Beagle.

En los años 1840, se comenzó a desarrollar un estándar para el Beagle: se había perdido la distinción entre el north country Beagle y el southern hound, pero todavía había una gran variación en talla, carácter y fiabilidad entre los nuevos grupos emergentes. En 1856, «Stonehenge» (seudónimo de John Henry Walsh, editor de The Field), escribiendo en el Manual of British Rural Sports todavía dividía a los Beagles en cuatro variedades: el medio, el enano o «faldero», el fox Beagle (una versión más pequeña y lenta del foxhound) y el de pelaje áspero o Beagle terrier, que él clasificó como una mezcla de cualquiera de las otras variedades y una de las variedades de terrier escocesas. Stonehenge también ofrece un esbozo de una descripción estándar :

"De tamaño, el Beagle mide de 10, o incluso menos, a 15 pulgadas (25-38 cm). En cuanto a la forma, se parecen al viejo southern hound en miniatura, pero con más pulcritud y belleza; y también se parecen a ese hound en el estilo de caza".

Hacia 1887 la amenaza de extinción se desvanecía: había 18 criaderos de Beagles en Inglaterra. En 1890 se creó el Club del Beagle (Beagle Club) y al mismo tiempo se confeccionó el primer estándar. Al año siguiente se formó la Asociación de Propietarios de Harriers y Beagles (Association of Masters of Harriers and Beagles). Ambas organizaciones tenían como objetivo promover y defender los intereses fundamentales de la raza, y ambos deseaban producir un tipo estándar de Beagle. Hacia 1902 el número de criaderos se había elevado a 44.


Exportación de La Raza - Introducción y aceptación en EE.UU.


Comenzando por los tiempos de la colonización, los europeos que iban a América llevaban perros consigo: algunos, para que actuaran como perros de guarda; otros, para tirar de carros, y otros para capturar piezas de caza y así obtener alimento. Algunos de estos perros fueron llevados por su habilidad innata para captar un rastro, seguirlo y capturar las piezas.

La primera mención del Beagle de la que se tiene constancia se encuentra en History of Ipswich, Essex, and Hamilton, de Joseph Barrow Felt, publicada en 1834. El libro se basaba, en parte, en los antiguos datos de las ciudades, y en los registros del año 1642 se menciona al Beagle, que ayudaba a los cazadores locales a mantener a los lobos alejados de la ciudad.

Antes de la Guerra de Secesión americana (1861-1865), los cazadores de los estados sureños utilizaban a perros pequeños, entre ellos, los Beagle, para la caza de zorros y liebres. Durante la guerra cesó prácticamente todo tipo de caza, pero una vez acabada, el interés resurgió. Algunos de los cazadores más acaudalados, que querían mejorar sus animales, importaron Beagle de Europa.

A principios de la década de 1870 el general Richard Rowett, del estado de Illinois, se interesó enormemente por los Beagle. Importó perros de Inglaterra y a partir de ellos crió lo que los aficionados de esos tiempos consideraron como muy buenos ejemplares de la raza. Los Beagle de Rowett fueron conocidos por la constancia en cuanto al tipo, la homogeneidad de sus manchas y su eficacia en el campo.


Popularidad de la Raza


Cuando se constituyó, la Asociación de Propietarios de Harriers y Beagles puso en marcha una exhibición regular en Peterborough comenzando en 1889, y el Club del Beagle en el Reino Unido montó su primera exhibición en 1896. La exposición regular de la raza llevó al desarrollo de un tipo uniforme, y el Beagle siguió aumentando su éxito hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial, cuando todos los espectáculos fueron suspendidos.

Tras la guerra, la raza luchaba otra vez por la supervivencia en el Reino Unido: el último de los Beagles de bolsillo probablemente desapareció durante este tiempo, y los registros cayeron hasta su nivel más bajo. Unos pocos criadores (en especial Reynalton Kennels) lograron reanimar el interés por este perro y al inicio de la Segunda Guerra Mundial la raza volvía a ser popular. Los registros cayeron de nuevo tras el final de la guerra, pero se recuperaron casi inmediatamente.

Como perros de raza, los Beagles siempre han sido más populares en los Estados Unidos y Canadá que en su país natal. El Club Nacional del Beagle de América (National Beagle Club of America) fue creado en 1888 y hacia 1901 un Beagle ya ganó un premio al «Mejor ejemplar de la exposición» (Best in Show). Al igual que en el Reino Unido, la actividad durante la Primera Guerra Mundial fue mínima, pero la raza experimentó un renacimiento mucho más fuerte en los Estados Unidos cuando cesaron las hostilidades.

En 1928 ganaron varios premios en la exposición del Westminster Kennel Club y hacia 1939 un Beagle (Champion Meadowlark Draughtsman) consiguió el título del máximo galardón del perro de cría americano del año. El 12 de febrero de 2008, un Beagle, K-Run's Park Me In First, ganó el premio Best in Show durante la exhibición del Westminster Kennel Club por primera vez en la historia del concurso.

En Norteamérica han estado de forma regular entre las diez razas más populares durante más de treinta años. Desde 1953 hasta 1959 el Beagle estuvo clasificado en el primer puesto de la lista de razas registradas del American Kennel Club; en los años 2000, 2005 y 2009 estaba situado en el quinto puesto de las aproximadamente 160 razas registradas, y en el 2010 en el cuarto. Aunque no tanto como en Estados Unidos, en el Reino Unido también son muy populares, y estaban situados en los puestos 28º y 30º de entre unas 200 razas reconocidas en las clasificaciones de registros del Kennel Club de los años 2005 y 2006 respectivamente, pero ascendieron a los puestos 20º y 18º en los años 2009 y 2010 respectivamente.


Origen del Nombre


El nombre de esta raza no se ha incorporado al idioma español, y se utiliza la misma grafía que en idioma inglés. Según el Oxford English Dictionary, la primera mención del término Beagle en la literatura inglesa data de ca. 1475, en el libro Esquire of Low Degree. El origen de la palabra es incierto, aunque se cree que puede derivar del francés becguele o b'gueule, garganta abierta (quizás por las características de su ladrido), o del inglés antiguo, francés o gaélico beag, pequeño. Otros autores indican como origen el término francés beugler, bramar, rugir, o el alemán begele, regañar, reprender.